lunes, 12 de agosto de 2013

LEJANA PRESENCIA


Los gatos de generación en generación han sabido guardar los secretos de los faraones,
cuando menos se les piensa ya son adorno de biblioteca o gruñido de alféizar; están alejados del anonimato hasta creerse árbol cargado de nidos deliciosos, su linaje ostenta cierta indisciplina y se enamoran de las moscas que se cuelan por la rendija de la puerta, ahí donde  tú ya sabes, un poco más abajo de la falleba. Un día cualquiera consiguen ver la puerta de tus sueños, entonces, es un trabajo sacarlos de tu imaginación, borrar las huellas de sus patas vagabundas, darles huida de veras mientras nos ven. Atentos, olvidan los secretos de lo humano, y se esfuman en el morir para seguir eternos jugueteando a los pies del  faraón, que de hecho, sonríe con ternura.

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jueves, 16 de mayo de 2013

FEED BACK

A falta de uso como breve modificación de la palabra ausente
se omite luego de un largo aliento un decir naciente
con ganas de decir eso que hizo falta para ser hablado
el contraste perdió su ruta atolondrado de encuentros
afortunados o desafortunados los días de las palabras
hasta la onda maroma de un oyente ideal resuelto
a  levantarse y salir a caminar hacia el mañana inevitable
imponente y poco condescendiente al bienestar de los zapatos
que nos apalancan como bienvenida a un lugar lleno de ojos...